Mi última intención es desanimar...
¿Tendrá una explicación? Seguro. ¿Lógica? No lo sé. ¿Objetiva? Me gustaría pensar que sí... pero quizás no.
No cuento esto para que la gente se desanime, todo lo contrario. Mi intención es: dalo todo. Ojalá algún día manejes los temas como los manejaba ella. ¿Qué falló con Cristina? Pudieron ser los nervios, que en el examen lo hiciera de pena, que se quedara en blanco o que desordenara los epígrafes. Mil cosas. Yo no estaba allí para verlo.
Pero luego está la otra cara de la moneda, esa que todos conocemos: que te toque delante alguien que guste más, o toparte con miembros del tribunal que pasan de todo o que se duermen con una prepotencia increíble para luego soltarte "no era un buen tema"... Supongo que no era el tema con el que ellos estaban soñando mientras roncaban. O miembros que pierden la perspectiva y, como quien mira un examen de primaria, se creen que si no apruebas es "porque no has querido".
No lo sabremos nunca...
Con esta historia busco reflexión y, sobre todo, que la gente no caiga en el pozo de la culpabilidad cuando no toca. Si te lo sabes y aún así suspendes, puede ser,sin caer en la prepotencia ni en la falta de autocrítica, que el tribunal te haya suspendido por algo subjetivo. En un examen oral, por desgracia, eso a veces pesa tanto como el contenido.
¿Es una putada? Sí. ¿Podemos cambiarlo? No...
Pero creo que es mejor hacer este ejercicio de reflexión en un que perder el tiempo en posts de insultos o diciendo que no opositéis porque en la AEAT te pegan y te roban el bocadillo.
Vamos a ser adultos.
Con todo esto solo os digo una cosa: que hay vida después del BOE, salga o no tu nombre.
Yo que era de esos que conoció a Cristina y pensaba que aprobar era lo más grande, que te solucionaba la existencia, que te harías rico y que lo de casarse y tener hijos era de "pringados".Pues bien, como todo en esta vida, aquello también pasó. Cristina se fue un día y yo, como ella, también cerré mi etapa. Pedí la excedencia. Conocí en esos años a gente maravillosa (y a otros a los que también les diría aquello de "dos escopetas tengo", nótese la ironía).
Ahora resulta que me veo paseando un carricoche con una "piojilla" vestida de gitanilla por la feria, mientras miro a mi mujer y pienso en lo guapa que está hoy.La vida sigue. No digo que la vida sea siempre buena, ni que un suspenso agrade a nadie; claro que duele. Pero eso también pasa...Y uno, que aunque al hablar se come letras —como es propio de su tierra— lo confundían con un guiri en los días de veraneo como a la piojo.Ese... en uno de esos días, escuchó a un pescador decir, como solo pueden hablar los de Málaga:
"¡Jo! Si no corto el cabo, se me hunde la barca y me ahogo".
Pues eso...que si toca,que uno corta el cabo, no se ahoga... y que le den al cabo.
¿Y buen recuerdo? Sí, pero que yo ahora prefiero irme al parque con la gitanilla.