La academia tiene un ritmo, un ritmo que trabajando y opositando es muy complicado de llevar.
Mi consejo, o preparas por tu cuenta, o coges un preparador. Alguien que te lleve tu ritmo y que te exija lo máximo que puedes dar en cada momento.
El problema de los preparadores es depositar la confianza en una única persona, mientras que en las academias cómo que parece más sencillo asentarte en ellas en un primer momento.
Sea cual sea, mucho ánimo!
Porque merece la pena!