En mi caso en tiempos pre-covid-19 estudiaba bastante menos que ahora porque tenía que compatibilizar con trabajo, pareja, quehaceres, etc. Aproximadamente echaba unas 35-40 horas semanales brutas (descansos incluidos). Además no tenía unos objetivos muy marcados porque pensaba que no llegaba a esta convocatoria para aprobar el 3º ejercicio.
Ahora, teniendo en cuenta que no puedo ver a mi pareja ni trabajo, dedico 45 horas netas (quitando descansos) a la semana. Y estoy centrado en el segundo y tercer ejercicio. Con el retraso, me veo más capaz de llegar a tiempo para el 3º ejercicio y eso me da más motivación a echarle horas (además de que no tengo distracciones).
Cada persona es un mundo, pero está claro que cada uno se tiene que comparar consigo mismo y dar lo mejor de sí, más que dar más que los rivales, porque lo mismo los rivales en 6 horas hacen lo mismo que tú en 10.